Siguiendo los pasos de "welcome to my chaos" de Nuria en Holanda, me he decidido hoy, desde esta isla mediterranea,a navegar por estos mundos de Dios... Mi barco zarpa ligero... acabo de soltar amarras... ¡viva la aventura!

martes, 28 de julio de 2020

19. EL SOL





































Hoy me encuentro paseando a la orilla del mar con mi amigo y protector, un humilde pescador. Vamos caminando entre la arena y el agua a la hora del crepúsculo. El sol, un globo rojo, está a punto de esconderse sobre el horizonte. El suave movimiento de las pequeñas olas emite destellos dorados.

Nos sentamos para sentir en silencio la magia del momento. Mi amigo me dice que llame al sol. Hoy tenemos que realizar un intercambio con su energía. 

La bola roja del sol poniente empieza a acercarse como si fuera un cometa. Al llegar hasta donde estamos sentados, los colores empiezan a vibrar y el rojo se convierte en naranja, luego en amarillo, y por último en una especie de polvo dorado. De allí surge un niño recién nacido,  blanco y rubio,  con el pelo lleno de rizos, como si fuera el angelito Cupido. 

Siento que es un niño mágico, inocente, sabio, un ser de luz. 

Le hago la pregunta: ¿Qué necesitas de mí para colaborar conmigo y ser mi amigo?

Y él contesta: “Necesito tu amor”

Respondo que eso es muy sencillo, siento un amor espontaneo y natural hacia ese ser. Un amor que me sale del alma. Lo siento como si fuera un hijo mío que acabara de nacer. No puedo dejar de mirarlo, como hacen las madres con sus bebés. Me hipnotiza su belleza y la forma en que se mueve. 

Al cabo de un rato hago la segunda pregunta: ¿Qué tienes tú que darme a cambio?

En su mano alargada hacía mí veo una caracola marina de color blanco y me dice: 

Esta caracola te servirá para aprender a escuchar cosas profundas, cosas que a veces pasan desapercibidas al oído humano. Con ella podrás escuchar el sonido del mar, el sonido de las cosas del inconsciente, aquellas que muchas veces permanecen ocultas

Agradezco el regalo con el corazón lleno de júbilo y se despide de mí. El sol se acaba de poner. Meditamos un rato frente al mar y regresamos de vuelta a casa.

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Al cabo de un tiempo descubro que las energías que más me ayudarán en mi transformación serán las del Loco y las del Sol. Los dos tienen que ver con la conexión con el centro del plexo solar y con el aprender a amar de otra manera. Muchas veces esas energías, en mi proceso interno, han venido acompañadas de una imagen que recuerda a San Juan Bautista andando entre las aguas, llevando en brazos al niño-sol que sostiene una concha blanca de nácar en sus manos.

La energía de Juan el Bautista y el niño-Sol son para mí como mi marido y mi hijo, las energías más afines, las que forman mi familia, las que me ayudan a transformar todo con amor.

Agradezco que así sea. 



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