“Somos estrellas.
Estrellas de luz.
Estrellas de fuego, pequeños soles.
Y vivimos dentro de una casa, nuestro cuerpo.
Hay casas grandes y pequeñas, casas
con ventanas abiertas, casas con ventanas diminutas.
La luz está dentro, en el fuego del
hogar. Pero también está fuera y entra por nuestras ventanas.
Nuestra casa protege nuestro fuego
interno e impide que se apague cuando llegan las tormentas, la lluvia o los
vendavales. Necesitamos madera para alimentarla, madera que nos da la madre
Naturaleza.
Los cinco elementos conviven en
nuestro hogar.
Y tenemos que buscar la armonía y el
equilibrio entre ellos.
Tenemos que limpiar la casa a menudo
y sacar la basura a diario.
Los cristales de las ventanas son
también importantes. Si se acumula mucho polvo en ellos no podemos ver lo que
nos rodea con claridad.
Nos visitan muchas personas a lo
largo de la vida. Unas están de paso, otras se quedan a vivir con nosotros un
tiempo más largo.
Los colores son elementos importantes
en la decoración.
-Un lugar azul donde se encuentra el
agua para lavarnos a diario, para purificarnos, para fluir.
- Un lugar verde donde relajarnos,
donde trabajar y crear.
- Un lugar rojo, el fuego del hogar,
donde calentarnos cuando haga frio, un lugar donde cantar y bailar.
- Un lugar amarillo donde alimentarnos,
donde cocinar.
- Y un lugar blanco, sin imágenes,
donde poder respirar a fondo y dormir profundamente.
Cuidad vuestras casas, cuidad vuestro
cuerpo, porque es el templo donde habita vuestro espíritu.”
Así me habló la mujer de la estrella
un día, mientras jugaba desnuda con el agua de un lago.
Y mientras hablaba una miríada de
diminutos puntos de luz en el cielo se reflejaban en la superficie serena del
agua.
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