Menchu ayer nos contó que una vez en Cala Blava un pulpo le agarró suavemente un tobillo, como saludándola... Esta mañana en Punta Negra, el pulpo la esperaba, pero ella se fue nadando y no lo vió... Esta vez venía a saludar a nuestra amiga Nuria a la que también "acarició el tobillo"... El pulpo había salido a pasear por entre las rocas de la orilla y allí se que quedó un buen rato... disfrutando de la mañana dominical.
Siguiendo los pasos de "welcome to my chaos" de Nuria en Holanda, me he decidido hoy, desde esta isla mediterranea,a navegar por estos mundos de Dios... Mi barco zarpa ligero... acabo de soltar amarras... ¡viva la aventura!
domingo, 25 de septiembre de 2011
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