“Buscad el equilibrio.
Buscad la belleza.
Como es arriba es abajo.
Como son las galaxias, así son los
átomos.
Dentro y fuera se complementan como
la imagen de un espejo.
Buscad el equilibrio.
Buscad la belleza.
Buscad el oasis dentro del desierto y
no dejéis de andar hasta encontrarlo.
Bebed agua de la fuente.
Cuando venga un ciclón no os quedéis
en la parte que gira, os podéis marear.
Id hacia el centro, ese punto
inamovible desde donde todo empieza a dar vueltas.
Buscad el equilibrio.
Buscad la belleza.
Descubrid ese mar en calma donde el
agua es un reflejo del cielo.
Y cuando venga la tempestad, no
salgáis a navegar, dejad el barco a buen cobijo, en el puerto.
Y si la tempestad os encuentra en
alta mar, buscad la luz del faro y coged el timón con determinación para ir
hacia esa luz.
Buscad el equilibrio.
Buscad la belleza.
No echéis leña al fuego cuando la
mente se dispare. El fuego sin control es destructivo.
Y proteged la llama de vuestra vela
cuando lleguen vientos huracanados.
El fuego no se puede apagar.
Buscad el equilibrio.
Buscad la belleza.
No os olvidéis de cantar porque “el
que canta su mal espanta”.
Sintonizad frecuencias afines a
vuestra música interna.
No juzguéis, ni prejuzguéis, ni mucho
menos condenéis a los demás.
Aprended a amar sin condicionar, a
todos por igual, como una madre ama a sus hijos.
Buscad el equilibrio.
Buscad la belleza.
Libérate de cualquier esclavitud, ya
provenga esta del cuerpo, de las emociones o de la mente.
Aprende a vivir en el canto de la
moneda, no te decantes ni por la cara ni por la cruz.
Vuela libre con los pájaros del alma,
observa las cosas desde arriba.
Aprende a ser actor y espectador de
tus propias vivencias, ya sean estas reales o imaginarias.
Busca el equilibrio.
Busca la belleza.
Derrama amor sin esperar nada a
cambio.
Planta semillas y no pienses en la
cosecha.
Da sin esperar nada a cambio.
Ama.
Se la paz que esperas ver en el
mundo.
Una estrella de luz.”
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Así me habló el ángel de la templanza
con su dulce voz y su cálida mirada. Pero tuve que entrecerrar los ojos cuando
la estrella que lucía en la frente me deslumbró.
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