Siguiendo los pasos de "welcome to my chaos" de Nuria en Holanda, me he decidido hoy, desde esta isla mediterranea,a navegar por estos mundos de Dios... Mi barco zarpa ligero... acabo de soltar amarras... ¡viva la aventura!

jueves, 30 de julio de 2020

20. EL JUICIO










Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar…

Meditando sentada frente al mar a la hora del crepúsculo este pensamiento aparece en mi interior. El sol se acaba de esconder tras el horizonte. Entrecierro los ojos para captar la magia del momento. Y decido ponerme en contacto con el ángel del juicio final. 

Al principio es un punto en el cielo allá a lo lejos. Pero se va acercando con determinación, aunque de manera suave y fluida. Al ir aproximándose me deleito en la contemplación de su belleza, la majestuosidad de sus alas blancas, que se mueven como a cámara lenta, su larga túnica de la que sobresalen sus morenos pies descalzos, los destellos de su trompeta de metal, que lleva colgada a la espalda, la luz de su rostro, el aura dorada que lo envuelve, su mirada amorosa de color avellana. El amor que sale de su pecho toca como un rayo de luz directamente al mío. Siento la conexión de forma instantánea.

Elevo los brazos hacia él. Y como en un espejo el abre sus brazos para unirlos a los míos. Se forma un círculo entre los dos y de forma suave, casi imperceptible al principio, nos vamos elevando, atrás dejamos la playa. Es una suave ascensión, mi corazón está sereno. Soy una con él y me dejo llevar.

Y tras un tiempo elevándonos, llegamos a lo alto de una montaña donde nos quedamos sentados observando el paisaje allá abajo. El mundo del planeta tierra, con sus ríos, sus campos, sus casas, sus gentes. 

Y de pronto se descuelga la trompeta y empieza a tocarla. Tímidamente al principio, de forma casi imperceptible para el oído. Y lentamente, muy lentamente, el sonido empieza a intensificarse.  Cierro los ojos para centrarme en las sensaciones tan potentes que empiezo a experimentar. 

Algo se mueve en mi espalda. No sé muy bien que me está pasando, pero en mi cabeza aparece una imagen: la oruga metida en su capullo empieza a romper su envoltura. Y cuando veo a la tímida mariposa salir, me doy cuenta de que han aparecido también dos alas en mi cuerpo. Abro los ojos. El sonido de trompeta es suave otra vez, casi imperceptible. La mirada del ángel sentado a mi lado me inunda de amor. Con un sutil y delicado gesto me señala el vacío y, casi sin darme cuenta, dejo mi posición sentada y empiezo a volar. 

Me siento como un águila surcando el espacio. El miedo está ausente. Continuó escuchando el sonido de la trompeta y me dejo llevar por él. Subo y bajo, planeo sobre el planeta azul verdoso donde he vivido, y decido ascender…
 Ascender, ascender… que bella libertad. 

Allá abajo veo a la tierra redonda como una pelota.

Y empiezo a escuchar la música de las esferas.
Decido cerrar los ojos y seguir ese sonido.
Dejarme llevar…

Todo desaparece cuando entro en el vacío...    


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