Aliméntate de forma sana
y agradece los frutos de la tierra.
Observa el proceso de la
digestión.
Quédate con lo bueno,
recarga tus pilas
y desecha lo malo, excrétalo.
De la misma manera, alimenta
también tu mente con ideas positivas
Y deshazte de las que
puedan causarte daño.
Cultiva plantas con amor,
planta semillas.
No te sientas impaciente
por cosechar.
Ten mucha paciencia.
Ponte al servicio del
espíritu.
Conecta con la humildad
inherente al Ser.
Busca y encuentra la luz
interior.
Protégela de las inclemencias externas.
Protégela de las inclemencias externas.
Alimenta el fuego interno
con dedicación diaria.
Ponte al servicio del ser superior
que habita en tu interior.

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