Siguiendo los pasos de "welcome to my chaos" de Nuria en Holanda, me he decidido hoy, desde esta isla mediterranea,a navegar por estos mundos de Dios... Mi barco zarpa ligero... acabo de soltar amarras... ¡viva la aventura!

jueves, 23 de julio de 2020

18. LA LUNA






































Conocerse a uno mismo.
Todos los sabios de diferentes tradiciones coinciden en que esta es la tarea primordial del ser humano.

Conócete a ti mismo. 

Esta aventura puede durar toda una vida. Y en el camino que uno inicia de manera consciente aparecerán todo tipo de impedimentos. 

Etapas en la vida donde todo fluye, el camino es llano, el sol es primaveral, el paisaje está lleno de vegetación y de flores.

En otros momentos nos toca escalar montañas y tenemos que pararnos a descansar. Pero al llegar a la cumbre tenemos la recompensa de ver todo desde arriba, recuperamos por un tiempo la visión que tiene un águila.

Otras veces el camino es un desierto y nos toca arrastrarnos cual serpientes, reptando a ras de suelo, pero avanzando igualmente por el camino que nos llevará al oasis.
Pasaremos, a lo largo de la vida, por diferentes paisajes y por diferentes climas. Y de todo ellos aprenderemos como viajeros curiosos que somos. 

¿Qué sucede cuando una mañana aparece la niebla y no podemos distinguir casi nada de lo que nos rodea? Pues simplemente avanzamos con mayor concentración en cada paso para no caer en alguna zanja o precipicio. Y de ese estar atentos a nuestros pasos obtenemos grandes enseñanzas sobre nuestra vida en el planeta Tierra.

Dice la sabiduría oriental que, a veces, “es mejor retroceder diez pasos que avanzar uno solo”. Nosotros, tan acostumbrados a avanzar, nos cuesta entender que retroceder sea algo bueno.

Pero los buscadores espirituales sabemos que “desandar los pasos” es aconsejable cuando te das cuenta que ese no es el camino que querías seguir.

En el proceso de “desandar los pasos” de nuestro impulsivo y guerrero carácter de buscadores, a veces no tenemos que ir hacia atrás, sino más bien hacia abajo. Se trata del proceso de interiorizarnos de tal manera en las aguas del inconsciente que podamos llegar al fondo del mar, allá donde se esconden tesoros ocultos que debemos descubrir. Y nos damos cuenta que tenemos la llave que abre ese cofre que encierra algo importante para nosotros. Hay que buscar ese cofre y abrirlo.

Para describir el proceso vayamos a la vivencia de la luna.

…………………………….

Es de noche, estoy sentada frente al mar. La luna llena se refleja en las aguas del oscuro océano. Mi perro lobo está como hipnotizado, sentado junto a mí. De pronto, de entre las aguas surge una figura femenina, es una sirena de largos cabellos y me pide que la siga dentro del mar. Le respondo que no puedo respirar bajo el agua y que por eso no la puedo seguir. Ella alarga su bello brazo y me da una moneda redonda que brilla con destellos de plata. Lleva grabada la figura de Neptuno con su tridente y sus largos cabellos blancos. 

La sirena me dice que me coloque la moneda en el tercer ojo y que la siga. Eso me permitirá respirar bajo el agua. La sigo y bajamos, descendemos con suavidad hasta el fondo arenoso del mar. Allí está el cofre. La sirena me dice que lo coja para llevarlo de vuelta a la superficie. Así lo hago.

Una vez en la arena de la playa la sirena se despide de mí. Está amaneciendo y la luna ya no es llena, como por arte de magia se ha convertido en un alfanje de plata, es luna menguante. Abro el cofre con sumo cuidado. Está muy bien sellado y el agua no ha entrado. Envuelto entre unas telas de colores veo un libro: Se llama “Los ojos del hermano eterno” de Stefan Zweig.

Decido que lo leeré más adelante pero su portada me habla: es la serpiente Ouroboros, ese dragón circular que se come su propia cola. El símbolo del eterno retorno, de que todo es cíclico en nuestra existencia. El símbolo del Tao, de los opuestos complementarios que se originan uno al otro. El yin- yang. La unión del consciente y el inconsciente, del día y la noche. 

Sentada frente al mar el cielo empieza ligeramente a clarear, aunque todavía está oscuro. Cierro los ojos y, de pronto, casi sin darme cuenta, aparecen imágenes de mis múltiples existencias en las que he sido hombre o mujer, víctima o verdugo, bondadosa o maligna, rica o pobre, atractiva o fea, reina o mendiga… Todo sucede casi de forma caleidoscópica, como en una película un poco acelerada. Todo cambia y se transmuta con rapidez. 

Como imagen final de este torbellino de imágenes veo a la serpiente Ouroboros que se convierte en una espiral vertiginosa que se eleva en el espacio hasta desaparecer.
Y me observo y me doy cuenta de que siento mucha paz interna, una gran liberación. Lentamente entreabro los ojos. Es casi ya de día y el sol dorado lanza pequeños destellos sobre el agua y me guiña un ojo. 

Sonrío.

Y una última imagen aparece en mi interior:

estoy en medio de un gran corro de gente que baila con las manos unidas. Son mis sub-personalidades que se reúnen hoy para celebrar el día. Empiezan a girar a mi alrededor y siento un gran amor por todas y cada una de ellas. 

Siento por vez primera, el equilibrio de las fuerzas, el trabajo en equipo de todas mis partes, el poder de la Unión, de ser Uno y múltiple a la vez.

Agradezco esa visión desde la humildad inherente al Ser que reposa en mi interior. 




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