Siguiendo los pasos de "welcome to my chaos" de Nuria en Holanda, me he decidido hoy, desde esta isla mediterranea,a navegar por estos mundos de Dios... Mi barco zarpa ligero... acabo de soltar amarras... ¡viva la aventura!

lunes, 3 de agosto de 2020

21. EL MUNDO SATURNIANO

Aprendiendo a amar las reglas y las leyes
que rigen en este planeta azul verdoso.

Las reglas del fuego
Las normas de la tierra
Las leyes del aire
Los principios del agua.

Una vez aprendas acerca del misterio
De lo que aquí existe,
de la ley de los opuestos,
de la ley de la atracción,
de la ley de la gravedad,
de la ley del magnetismo
y de muchas leyes más...

Entonces podrás ver con claridad
Y darte cuenta que,
Somos puentes
Que unen cielo y tierra.


Tras esta comprensión podrás evolucionar
Y hacer realidad todo lo relacionado con tu esencia.

Los ciclos planetarios son inescrutables
pero pueden ser trascendidos …
Todo está escrito y,
sin embargo, todo se puede modificar, cambiar y transmutar.

Porque tu actitud es el fiel de la balanza
Tu actitud es la que determinará tu destino
Recuerda que el libre albedrío es sagrado
Aquí y en todos los universos.

Y todos estamos jugando al mismo juego.
EL juego que va entre los extremos
de la determinación
y el libre albedrío.

Y en ese juego nuestras asperezas se van limando
Nuestras aristas se van redondeando,
como sucede con los cantos rodados,
lisos y suaves,
que se encuentran en la orilla del mar.

A veces jugamos conscientemente
Y otras de forma inconsciente.

Equilibrando el libre albedrio y la predestinación
Podemos llegar a ser sabios.
Y esa sabiduría nos lleva directos a
la humildad inherente al Ser.

“Las cosas son como son, no como yo quiero que sean”

Y de esa aceptación
surgirá la Paz
Y l llegaremos al momento cumbre de la realización

Y parecerá que estamos siendo rodeados
por una suave y blanca neblina
Creada por el sentimiento de paz …
Y en ella podremos flotar, sentirnos amados y ser felices

Ataraxia en estado puro.

¿Quién soy yo?
Será un pensamiento obsoleto…
 algo que se irá alejando de nosotros
y del que sólo nos llegará el eco lejano…

Y las formas y estructuras se irán disolviendo
y seremos gotas de agua en el mar sideral.







 [L1]

21. EL MUNDO







































Vuelo libre por en la inmensidad del oscuro espacio cuando de pronto, allá abajo, veo una pequeña esfera azul verdosa. Concentro mi atención en esa esfera y decido acercarme.

 El planeta Tierra empieza a brillar en todo su esplendor. Decido bajar a conocerlo, me dejo atraer por la fuerza gravitatoria y voy cayendo suavemente como atraída como por la fuerza de un suave imán. 

Soy consciente de su belleza y también de que allí tendré experiencias relacionadas con el misterioso mundo de la materia. Vengo de la una dimensión etérea y sé que allá abajo las cosas serán diferentes. Pero me apetece experimentar a través de los sentidos del cuerpo físico, quiero jugar con el agua, con la tierra… yo que vengo del fuego y el aire.

Al llegar a la orilla del mar y pisar la blanca arena, me despido de mis alas. Al mirar hacia abajo veo mis dos largas piernas con sus pies apoyados en el suelo. Aquí tendré que aprender a andar con ellos, nada de volar. Aquí las cosas serán lentas y el tiempo a veces parecerá detenerse. Pero es mi decisión y estoy contenta. 

Esa última palabra me sorprende, “estar contenta” es algo que allá arriba no se experimenta. He venido también a descubrir el mundo de las emociones, a aceptar la dualidad de la que los seres humanos están hechos. Sé que un día estaré triste y otras veces feliz, según las fases de la luna.

 Sé que a veces me sentiré como un árbol, ahora soy solo semilla. Sé que me enraizaré y que, gracias al sol y al agua, mis ramas crecerán diariamente elevándose hacia el sol. Y daré frutos.

Se también que tendré libertad de movimiento y podré trasladarme de un sitio a otro según como me sienta o según lo que necesite en cada momento. Tendré libre albedrio. Eso me tranquiliza. Porque el libre albedrío es sagrado. Podré moverme por la superficie de este planeta, conocer valles y montañas, seguir caminos anchos y estrechos atravesando llanuras o escarpando entre las rocas. 

Tendré que experimentar también el frío del invierno, la alegría de la primavera, el calor del verano, la melancolía otoñal. Aprenderé a emitir sonidos y a comunicarme en este lenguaje musical que se utiliza en este planeta. Aceptaré las normas con humildad. Supongo que están aquí por alguna razón. Me comunicaré. Procurando no juzgar a nadie por sus palabras o acciones. 

Y trabajaré con dedicación mientras esté aquí, procurando estar al servicio y que mi labor sirva para algo positivo. 

Descubriré también el amor humano, el de los sentidos y los sentimientos, y procuraré no olvidarme de ese amor tan diferente que se experimenta en niveles más elevados de consciencia. El amor incondicional. 

Sembraré todo lo que pueda. Con ilusión de que algún día las semillas germinen, aunque yo no lo pueda ver. Sembraré y sembraré sin pensar en cosechar y sin esperar nada a cambio.

Y un buen día, cuando mi tiempo se acabe, volveré a las alturas y diré adiós a mi corta vida, regida por el tiempo que pasé en este bello planeta azul verdoso llamado Tierra. 

Y en mi ascensión …una sola lágrima caerá de mis ojos, será como una piedra preciosa brillando y cayendo hacia el mar azul turquesa de allá abajo. 

Y mi lágrima desaparecerá en la inmensidad del océano fundiéndose en el agua.