Había quedado en un bar
de moda de Roppongi con un amigo al que
no veía desde la adolescencia.
Cuando me empezó a
contar como era su vida me identifiqué con él. Y a pesar de la alegría del
encuentro los dos respirábamos una atmósfera triste y oscura. Habíamos cumplido
los cincuenta. Me contó que se había comprado un Lexus pero que no tenía tiempo
para conducirlo.
Tras algunas copas me dijo: Tengo dos
opciones, o me suicido o mando todo a paseo.
Amanece y el sol nos
deslumbra en la carretera mientras nos alejamos de Tokyo.
(Basada en el documental ganador de un Goya “Frágil
equilibrio”)


