Presta atención a tus
deseos:
Los deseos de tu cuerpo
Los deseos de tu mente
Los deseos de tu alma
Acepta tus deseos con
amor
No los rechaces
Y poco a poco, de manera
casi imperceptible al principio,
Los caballos salvajes
empezaran a obedecerte
Conseguirás domarlos con
mucho amor
Aunque también con disciplina.
Y al cabo de un tiempo
podrás montar esos caballos
Ir al paso, al trote… e
incluso, a veces, al galope
Y te darán esa libertad
terrenal con la que siempre soñaste.
Pero no te sorprendas si
en el proceso
Te caes del caballo
muchas veces
O bien el caballo se
encabrita y se niega a obedecer.
No te asustes… no tengas
prisa
Se constante, ama a esos
caballos y descubrirás que
El tiempo es un gran
maestro.
Y ten por seguro que al final conseguirás la maestría
del domador.

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