Por eso en
países donde se comen salchichas, estas se acompañan de la famosa “sauerkraut”
alemana que es el equivalente a la “chucrutte” francesa.
Últimamente
el encurtido que más preparo es el de
col lombarda porque tiene menos gas que la col normal y me encanta tanto su
sabor como su color.
Para
prepararlo sólo necesitarás:
-
1 bote de cristal con tapa hermética
- 1 col lombarda (si puede ser cultivo
biológico). Yo la compro los sábados en el mercado ecológico de la plaza de los Patines.
-
Agua buena (yo uso embotellada)
-
Sal de calidad ( que no sea refinada ni
tenga antiaglomerantes )
Instrucciones
Se
trata de cortar finamente la col en tiras y meterlas en un bote con agua y sal.
Yo voy poniendo una capa de col cortada
y lo espolvoreo con sal, otra capa y más sal… así hasta llenar el bote. Dicen
que la proporción ideal es de 20 gramos de sal por litro de agua, pero yo no lo
mido, la echo a ojo. A veces puede quedarte muy saladita y otras tal vez más sosa…
pero, sea como sea, siempre sale rica.
Lo
más difícil consiste en que el agua ha de cubrir por completo a la col para que
esta no se pudra (si se pudre ya la puedes tirar, empezará a oler fatal). Yo utilizo un colador de cerámica de una taza
de té, hay que gente que utiliza piedras… en fin, necesitas un peso que haga que la verdura
quede bajo el agua. Y entre el agua y la tapa yo dejo un par de centímetros de
aire.
A
continuación cierras el bote de cristal y lo dejas en un lugar oscuro unos 10
días o dos semanas. Oirás que sale el gas y que se forman burbujas. Esto puede
hacer que el bote rezume líquido por lo que conviene que pongas algo debajo.
Hay
encurtidos que se hacen con vinagre y con diversas hierbas y especias. A mí me
gusta en plan simple, con agua y sal
nada más. La fermentación da un toque avinagrado que me encanta y en cada
ensalada está presente este toque de color tan saludable.


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