-Vengo desde Mali- me dijo uno de ellos en el campo de refugiados – y pronto se acerca el día en que voy a saltar la valla.
-No es fácil- le
contesté
-No importa. Tengo
mucha fe y sé que lo conseguiré.
Llegó el momento
esperado y esa noche su cuerpo de pantera se tensó, comenzó su escalada. Su
corazón latía con fuerza.
Casi al amanecer se oyó
un disparo. Y él seguía ascendiendo y ascendiendo y se sintió como un pájaro.
Vio a la tierra desde arriba hasta
hacerse uno con el sol. ¡Al fin era libre!
(inspirada en el documental ganador de un Goya
“Frágil equilibrio”)

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