Siguiendo los pasos de "welcome to my chaos" de Nuria en Holanda, me he decidido hoy, desde esta isla mediterranea,a navegar por estos mundos de Dios... Mi barco zarpa ligero... acabo de soltar amarras... ¡viva la aventura!

jueves, 9 de diciembre de 2021

VALERIANO, EL DRUIDA

 

Hoy os contaré la historia de Valeriano, un hombre anciano de barba blanca que también vivía en mi pueblo, justo a las afueras, no muy lejos del camino que llevaba hasta la fuente del muérdago.

Este hombre era un verdadero experto en plantas y muchas veces, saliendo a jugar con mis amigos por el campo, nos lo cruzábamos con su morral al hombro lleno siempre de flores, hojas y ramas que recolectaba en las diferentes estaciones. En su casa tenía un gran patio donde ponía a secar gran parte de lo que recogía. También tenía un aparato muy extraño llamado alambique y algunas veces nos dejó entrar en su casa para que viéramos cómo funcionaba. Se necesitaba una gran cantidad de plantas aromáticas para poder luego destilar su esencia… que iba cayendo gota a gota y que Valeriano conservaba luego en diminutos botes de cristal que cerraba herméticamente y colocaba en sus estanterías de madera.

Le considerábamos el curandero del pueblo pues siempre tenía remedios para todo tipo de males. 

Ver a Valeriano en el campo era una alegría visual … siempre iba vestido con ropa amplia y cómoda de colores claros y su cabello blanco junto con su larga barba le daba un aspecto de anciano venerable. Nosotros le llamábamos Panoramix, el druida, pues un día nos enseñó una herramienta que nos dejó fascinados: una pequeña hoz dorada. Nos imaginábamos también que era experto en hacer pociones mágicas como el druida galo. Siempre que lo veíamos paseando por el campo le pedíamos un poco de poción mágica, de esa que nos daría superpoderes y nos haría invencibles.

El siempre sonreía al vernos y nos decía que un día nos las daría a probar… Pero que teníamos que portarnos bien y que eso sería más adelante cuando llegáramos a la adolescencia. - ¡La queremos ahora! le gritábamos… y él continuaba su camino con una sonrisa en la cara y decía: - ¡Paciencia!

Un buen día, corriendo por el campo y haciendo la cabra me torcí un tobillo y tuve la suerte que al volver al pueblo cojeando, Valeriano se cruzó conmigo y amablemente me hizo pasar a su casa. Allí me tumbó en una especie de camilla y me dio unas lociones con unos aceites esenciales que hicieron que el dolor casi desapareciera. Cuando levanté los ojos vi unas imágenes en la pared de la estancia que me dejaron fascinado. Una bella mujer a lomos de un toro blanco estaba cruzando las aguas de un mar. Valeriano me dijo que siempre había estado fascinado por las historias de la mitología y que esas imágenes eran del rapto de Europa por Zeus que adquirió forma de blanco toro manso. Me habló también de la isla de Creta. Yo no tenía ni idea de donde estaba esa isla, pero abrí los ojos como platos para enterarme bien y recordar todo lo que ese día me explicó.

Porque mi curiosidad se avivó con lo que me contó y decidí visitarlo de vez en cuando para aprender más cosas de lo que me estaba relatando. Valeriano me contó la historia de un tal rey Minos, hijo de Zeus y de Europa y de una civilización llamada “minoica” en la cual la figura del toro era muy venerada. También me habló de un ser llamado “el minotauro” y como ese monstruo se alimentaba de jóvenes adolescentes … y de como fue encerrado en un laberinto y de cómo Teseo pudo matarlo con ayuda de Ariadna, que le dio un ovillo para que encontrara la salida del laberinto una vez realizara su hazaña…

Las palabras de Valeriano, su dulce tono de voz… me hacían ver las historias mitológicas que iba contando si estuvieran pasando en realidad ante mis ojos, de forma vívida. Tengo muy buenos recuerdos grabados en mi memoria de todo lo que me contó en aquella época.

Desgraciadamente cuando yo estaba a punto de entrar en la adolescencia, un buen día, Valeriano nos dejó. Lo encontramos estirado en la cama con una sonrisa beatifica en el rostro y una corona de flores alrededor de sus sienes plateadas. Parecía que había tenido una muerte dulce.

Mi corazón se entristeció … era un ser bondadoso. De él aprendimos muchas cosas pero especialmente se quedó grabada su palabra clave favorita: “paciencia”. 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario