Siguiendo los pasos de "welcome to my chaos" de Nuria en Holanda, me he decidido hoy, desde esta isla mediterranea,a navegar por estos mundos de Dios... Mi barco zarpa ligero... acabo de soltar amarras... ¡viva la aventura!

martes, 9 de febrero de 2021

La música de las esferas alegrando las mañanas del domingo

 

Hoy se celebra una gran reunión en el vecindario… Son músicos que vienen con sus instrumentos para llenar de alegría la plaza. 

Encabeza la marcha la trompeta y su sonido nos recuerda a aquel ángel plutoniano de la carta del Juicio final. Ese que nos habla del renacimiento, del morir para volver a nacer en un mundo mejor, donde la libertad, la igualdad y la fraternidad son ya realidad. Al sonido de la trompeta nuestros miedos ególatras se esfumaron como la niebla matutina cuando sale el sol. 

 


Le sigue una tuba y su frecuencia se siente cómo el latido profundo y grave de la madre naturaleza. Nos recuerda a Saturno, el planeta del karma, del tiempo, es el que marca el ritmo acompasado de la música, ese latido constante de nuestro corazón, esa parte humana que nos hace habitar este planeta azul verdoso llamado Tierra. Estamos aquí y ahora, poniendo en práctica todo lo aprendido.


 

Le sigue una mujer tocando la flauta travesera, larga como una misteriosa y reluciente serpiente de plata. Y la melodía venusina que emite nos lleva a enamorarnos de todo lo que vemos, tal es su dulzura y su armonía.

 


 

A la mujer venusina le sigue un hombre alto tocando un tambor y el repique de su ritmo nos hace ver que hoy es un día festivo, un día para celebrar la unión de todos los reunidos en esta plaza de domingo. Un día para bailar todos juntos como si pertenecieramos a una antigua tribu.


 

Y cierran la comitiva dos músicos más, uno toca el ukelele mercurial y va cantando una canción cuyo estribillo creo entender es “I´m free”, aunque dice muchas cosas que no entiendo, pero siento como el sonido de su voz se armoniza con la frecuencia de los demás instrumentos. 

 


A su lado va un hombre tocando el violín, lleva algo así como un altavoz de hojalata y su sonido penetrante nos hace ser conscientes de todo lo que representa ser humano, nos conecta con emociones de alegría y tristeza, de euforia y melancolía, con todos los opuestos en nuestra vida, y con esos opuestos inseparables quese retroalimentan como en el dibujo del Tao.


 

Al llegar a la plaza los músicos se colocan en círculo y su forma recuerda a un gran sol. No hay ningún director, y sin embargo todos tocan con gran armonía, como si antes se hubieran reunido ya muchas veces. 

 

La plaza se va llenando de gente, atraída por el sonido de la música. No muy lejos de ellos una pareja empieza a bailar. El hombre dirige con mucha gracia y mucha energía, y ella desarrolla toda su creatividad espontanea en sus movimientos a pesar de ser guiada por él.  Mirar como giran es electrizante. Son el hombre marciano y la mujer uraniana disfrutando en este día de fiesta con alegría de vivir y mucha euforia.  


 

Y por último me fijo en dos mujeres.

Una baila sola, lleva un vestido de colores claros muy vaporoso que le llega hasta los pies y al girar recuerda una flor abriéndose en primavera. Su larga melena también ondea en su baile y hay algo en ella que recuerda la belleza de las olas cuando besan la arena. Baila en estado meditativo, con ojos enfocados hacia lo alto, aunque de vez en cuando mira también a su alrededor y entonces su dulce mirada, llena de luz, inunda todo de magia. Es una mujer neptuniana, como salida de otra época, como el hada de un cuento. Incluso su pañuelo, al moverse, recuerda a las alas de los pequeños elfos o las mariposas. Gira y gira incansable dentro y fuera del círculo de músicos que, de vez en cuando, la observan como si fuera una aparición que ha llegado de otro plano de realidad. 


 

La segunda mujer está sentada en un banco a la sombra de un gran árbol, con las piernas cruzadas, las manos sobre el regazo, con ojos cerrados, en estado de meditación. Su cara irradia serenidad, luz, paz y consciencia. Sin moverse se la ve disfrutando de la fiesta como los demás. Tiene un aura dorada alrededor, está conectada con todos y al mirarla, de pronto, la visión deja de ser nítida y al no poder enfocarse en todos los detalles, empiezo a ver como cada uno de los presentes en esa plaza se van transformando en seres de luz, estrellas brillando en la infinidad del espacio azul marino del cielo.


 

Agradezco la visión, comienzo a andar, la música va perdiendo su intensidad hasta ser sólo un recuerdo. 

Se ha hecho de noche. 

He llegado a casa. 

 

Dedicado a mi hermano Josemi , ese músico acuariano que dinamiza a sus vecinos y amigos en sus paseos dominicales por la Font d´en Fargues
 

 

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