Esta es una receta veraniega que adapté de una “instagramer”
llamada @foodie.yuki
Ella le llamaba Hazelnut blueberry tart, pero yo la hice sin
avellanas y por eso le he cambiado el nombre.
Ingredientes para la base:
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1
taza de coco rallado
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100
gramos de anacardos
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1
taza de copos de avena ( en la receta original ponía copos de trigo sarraceno)
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1
cucharada de cacao en polvo
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10
dátiles cortados a trocitos
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2
cucharadas de aceite de coco
-
1
cucharada de agua
Mezclar los cuatro primeros ingredientes y triturarlos juntos
en una batidora. Añadir los dátiles, el aceite de coco y el agua hasta
conseguir una masa pegajosa. Colocar la masa en un molde de unos 20 cm. subiendo también las paredes con la masa. Meter la base de la tarta en la
nevera.
Ingredientes para el relleno:
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1
taza de leche de coco
-
1
taza de leche de soja ( yo la cambié por leche de almendras sin azúcar)
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½
taza de arándanos ( previamente triturados y pasados por un colador. Yo no los
colé, es decir la tarta tenía trocitos de la piel del arándano)
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1
cucharada de “maicena” (harina de maíz)
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1
cuharadita de agar agar en polvo
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2
cucharaditas de estevia ( yo lo cambié por dos cucharadas de sirope de agave... si la quieres más dulce puedes añadir dos cucharadas más)
-
1
cucharadita de zumo de limón
Mezclar las dos tazas de leche con la maicena y el agar agar y calentarlos al fuego. Dejar las leches vegegales
hervir un par de minutos sin dejar de remover. Apagar y dejar que se enfríe un poquito. A continuación le añadimos el sirope de agave, la media taza de arándanos triturados y el zumo de limón. Lo mezclamos bien y lo echamos sobre la base que hemos sacado de la nevera. Volvemos a meter la tarta en la nevera y habrá que dejarla por lo
menos cuatro horas antes de poder comértela. Bon apetit! Yo la decoré con
arándanos y grosellas en vez de con avellanas.
La tarta original hecha por una japonesa es, como veis, mucho más sofisticada.
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