Siguiendo los pasos de "welcome to my chaos" de Nuria en Holanda, me he decidido hoy, desde esta isla mediterranea,a navegar por estos mundos de Dios... Mi barco zarpa ligero... acabo de soltar amarras... ¡viva la aventura!

lunes, 25 de junio de 2018

Tarta vegana de arándanos



Esta es una receta veraniega que adapté de una “instagramer” llamada @foodie.yuki

Ella le llamaba Hazelnut blueberry tart, pero yo la hice sin avellanas y por eso le he cambiado el nombre.






Ingredientes para la base:

-          1 taza de coco rallado

-          100 gramos de anacardos

-          1 taza de copos de avena ( en la receta original ponía copos de trigo sarraceno)

-          1 cucharada de cacao en polvo

-          10 dátiles cortados a trocitos

-          2 cucharadas de aceite de coco

-          1 cucharada de agua


Mezclar los cuatro primeros ingredientes y triturarlos juntos en una batidora. Añadir los dátiles, el aceite de coco y el agua hasta conseguir una masa pegajosa. Colocar la masa en un molde de unos 20 cm. subiendo también las paredes con la masa. Meter la base de la tarta en la nevera.


Ingredientes para el relleno:

-          1 taza de leche de coco

-          1 taza de leche de soja ( yo la cambié por leche de almendras sin azúcar)

-          ½ taza de arándanos ( previamente triturados y pasados por un colador. Yo no los colé, es decir la tarta tenía trocitos de la piel del arándano)

-          1 cucharada de “maicena” (harina de maíz)

-          1 cuharadita de agar agar en polvo

-          2 cucharaditas de estevia ( yo lo cambié por dos cucharadas de sirope de agave... si la quieres más dulce puedes añadir dos cucharadas más)

-          1 cucharadita de  zumo de limón


Mezclar  las dos tazas de leche con la maicena y el agar agar y calentarlos al fuego. Dejar  las leches vegegales hervir un par de minutos sin dejar de remover. Apagar y dejar que se enfríe un poquito. A continuación le añadimos el sirope de agave, la media taza de arándanos triturados y el zumo de limón. Lo mezclamos bien y lo echamos sobre la base que hemos sacado de la nevera. Volvemos a meter la tarta en la nevera y habrá que dejarla por lo menos cuatro horas antes de poder comértela. Bon apetit! Yo la decoré con arándanos y grosellas en vez de con avellanas.










La tarta original hecha por una japonesa es, como veis, mucho más sofisticada.

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