Le encantaba el mar desde pequeña y pasaba grandes ratos
nadando bajo el agua. Nunca jamás utilizó gafas de buceo.
Un día divisó una estrella dorada posada tranquilamente en
el fondo marino.
La quiso ir a tocar pero no podía pasar tanto tiempo bajo el agua y tuvo que salir a respirar.
La quiso ir a tocar pero no podía pasar tanto tiempo bajo el agua y tuvo que salir a respirar.
Siguió intentándolo en repetidas ocasiones hasta que un día
sucedió lo inesperado…
Al tocar a la estrella sintió una sacudida y al observar sus pies descubrió en su lugar una bella cola de sirena.
Al tocar a la estrella sintió una sacudida y al observar sus pies descubrió en su lugar una bella cola de sirena.
¡Qué fácil se hizo ahora respirar bajo el agua!
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