Sentada en un autobús con sus amigos músicos, camino
del concierto, allí lo vio, sentado junto al conductor y dando instrucciones.
Su perfil de indio, su pelo liso y negro. El corazón se aceleró.
Los grupos
empezaron a actuar y hacia mucho frio. Casi no había gente. ¿Aburrirse soberanamente
o bailar? Bailar como si nadie te estuviera observando… Y él se acercó por detrás… Dieron unas vueltas
de baile cogidos de la mano y sus labios se tocaron de forma instintiva.
Sintió la
descarga de un rayo.
Nunca más volvió a ver al misterioso chico pero nunca más tuvo
frio…
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