
Al hombre sabio
le relucen los ojos
porque comprende.
Siguiendo los pasos de "welcome to my chaos" de Nuria en Holanda, me he decidido hoy, desde esta isla mediterranea,a navegar por estos mundos de Dios... Mi barco zarpa ligero... acabo de soltar amarras... ¡viva la aventura!
Verdad inefable, verdad tangible,
ResponderEliminarverdad que se funde en lo diáfano de una mirada.
Comentar estos versos es casi sacrílego,
pero también lo sería no reconocer la belleza de del concepto y de la forma... y no reconocer que por lo menos nos han ayudado a iluminar lo que nos permite percibir el universo nuestro y el universo de otros...
Gracias por los rayos de luz de estos haikús.
Un abrazo, Pablo
Hola Linis, ya sabes que soy Fan de los haikus de tu madre, felicitala cuando la veas y agradecido por que los publiques.
ResponderEliminarGracias Toni, a mi madre le relucen los ojos muchas veces... yo la veo una persona sabia al estilo zen...tiene una sabiduría que ya me gustaría a mí tener a su edad...
ResponderEliminar(y según Carlos hace unos gazpachos!!!) ^..^
Pablo, perdona, no había contestado a tu comentario... Es verdad que cuesta comentar un haiku... ya me gustaría estar igual de inspirada que nuestra madre...
ResponderEliminarllegar a la belleza de lo simple, a la belleza de la esencia de las cosas...
para mí es un ideal...
lo lograré de abuelita???
de momento sigo atrapada en la verborrea de la mente cotidiana...
pero no me quejo: de vez en cuando puedo dejarla de lado y descansar... (me refiero a la mente meditativa y contemplativa que se me permite ir desarrollando con el paso de los años a través de la meditación... un verdadero regalo...)
Me refería a que el hemisferio izquierdo meditando descansa un poco y el hemisferio derecho entra en acción, y surge esa parte que nos hace estar "unidos al todo" de la que habla Jill B. Taylor en mi última entrada...
ResponderEliminarJa diràs coses...
Cuida´t!