Siguiendo los pasos de "welcome to my chaos" de Nuria en Holanda, me he decidido hoy, desde esta isla mediterranea,a navegar por estos mundos de Dios... Mi barco zarpa ligero... acabo de soltar amarras... ¡viva la aventura!

miércoles, 22 de julio de 2009

Ben Okri

Estoy, al fín, de vacaciones y en estos días de gran calor me he decidido a leer a Ben Okri en la hora de siesta. Y me ha gustado tanto el libro que me prestó María que me he decidido a traducirlo. Supongo que ya lo está pero cuando algo me gusta mucho, siento una necesidad de traducirlo yo misma.
El libro "Birds of heaven" (Pájaros del cielo) es una joya. Aquí teneis un trocito.
MAS ALLÀ DE LAS PALABRAS

Un sermón laico

El ser humano comenzó antes de las palabras y acabará más allá de ellas.

A veces me parece que nuestra época está envenenada con un exceso de palabras. Palabras dichas de forma descuidada. Palabras dichas con intención. Palabras separadas del sentimiento. Palabras que hieren. Palabras que ocultan. Palabras que degradan. Palabras muertas.

Si las palabras fueran como un fluido que se recoge en los oídos, si se convirtieran en alguna sustancia química relacionada con su verdadero valor, como por ejemplo en un ácido o en algo curativo –entonces tendríamos mucho más cuidado con ellas. Las palabras se acumulan dentro de nosotros. Se acumulan en la sangre, en el alma y pueden transformar o envenenar nuestras vidas.

Las palabras dichas con resentimiento o de forma desconsiderada, derramadas en los oídos de los jóvenes han arruinado muchas vidas en edad temprana. Todos conocemos a personas cuyas desgraciadas vidas se malograron a partir de una serie de palabras que les fueron pronunciadas cierto día ya olvidado en la infancia, en la escuela o en la universidad.

Solemos pensar que las palabras no son cosas. Un chichón en la cabeza puede olvidarse, pero un comentario cortante crece en nuestra mente. Luego es probable que en realidad conozcamos bien el increíble poder de las palabras – y esa sea la razón por la cual las usamos con esa certera y mortal crueldad.

Todos hemos sido heridos interiormente de una forma o de otra. Todos llevamos cierta tristeza por una u otra razón. Por eso necesitamos un poquito de ternura y de curación proveniente de los demás. Curación en las palabras y curación más allá de ellas. Como los gestos. Gestos cariñosos. Como la amistad que siempre será un misterio. Como una sonrisa que alguien describió como la distancia más corta entre dos personas.

Sí, las cosas más elevadas se encuentran más allá de las palabras.

Y esa es probablemente la razón por la que el arte aspira a la condición de “sin palabras”. Cuando la literatura trabaja en tu interior, lo hace en silencio, en tus sueños, en tus momentos sin palabras. Las buenas palabras entran en ti y se convierten en estados de ánimo, se convierten en la silenciosa estructura de tu ser. Como la música, como la pintura, la literatura quiere también trascender su condición primaria y convertirse en algo más elevado. El arte quiere moverse en el silencio, en las condiciones emocionales y espirituales del mundo. Las estatuas se convierten en melodías, las melodías se convierten en anhelos, los anhelos se convierten en acciones.

Cuando las cosas se convierten en palabras normalmente descienden. Las palabras tienen una gravedad terrenal. Pero las mejores cosas de nuestro interior son aquellas que escapan a la gravedad de nuestras muertes. El arte quiere entrar en la vida y elevarla; el arte quiere encantar, transformar, hacer que la vida tenga más sentido o sea más llevadera y lo hace de forma misteriosa. El arte seguramente nació de un profundo y atroz silencio - un silencio a partir del cual surgen los enigmas más profundos de nuestras vidas: ¿Por qué estamos aquí? ¿Cuál es el sentido de todo? ¿Cómo podemos conocer la paz y vivir en la alegría? ¿Por qué nacemos para morir? ¿A qué se debe este viaje de una sola dirección entre estos dos misterios?

De este asombro y de esta agonía del ser surgen estas preguntas y surge ese río de palabras sin fin con el cual ordenamos nuestra vida humana y tranquilizamos al corazón en nuestra vida cotidiana y nuestro desasosiego.

Todas las épocas han estado inundadas por enormes océanos de palabras. De hecho nos sentimos casi ahogados por ellas. Las palabras se derraman sobre nosotros desde cualquier lado. Pero las palabras no han traído ni comprensión, ni paz, ni curación, ni un sentido de maestría o de autocontrol. Ni tan siquiera este océano de palabras nos ha traído, para nuestra tranquilidad, la sensación de que el espíritu humano esté mejorando.

En el mejor de los casos nuestra búsqueda de significado, de serenidad, es respondida con un gran silencio, un silencio que nos hace buscar una reconciliación más elevada.

Creo que necesitamos menos palabras en nuestras vidas. Necesitamos más quietud, más sentido de lo maravilloso, un sentimiento que acompañe al misterio de la vida. Necesitamos más amor, más silencio, aprender a escuchar y aprender a dar de forma más profunda.

Añado también dos videos de este maravilloso escritor para que podais disfrutar de sus palabras en directo.
¡Cómo me gusta su forma tan relajada de expresarse! ¡ Cómo me gustan sus silencios!







3 comentarios:

  1. "En el silencio sólo se escuchaba un susurro de abejas que sonaba".
    Los hermosos versos ¿de Góngora? que se suelen usar para explicar la aliteración a los niños que somos todos.
    Como buen escritor, usa palabras para hablar de palabras, y trascender las palabras, trascender un universo finito de materia, energía, espacio y tiempo en el que la vida y la energía vital, o el élan vital que diría Bergson y Machado, confluye para realizar una conquista armoniosa del todo...
    Suena muy bien... dice lo que tiene que decir con serenidad y con serenidad de ser y de existir... ¿Qué les parece a los demás? Arte es la calidad de la comunicación, y la comunicación se puede hacer con palabras o con silencios, todos ellos significativos... como la música que fluye, y en la que se insertan pausas... (como el centro de música de JoseMi y Nuria) Y el arte, la estética se acrecienta cuando lo compartimos y los demás lo comparten con nosotros... la mejor comunicación es la que tiene un flujo de vuelta... Sea con palabras, sea con signos... o sea como sea. Es curioso cómo de forma intuitiva y a otro nivel "no científico" Ben toca el tema del "poder aberrativo de las palabras", un tema muy dianético, y que de hecho, puede "librar del maleficio negro" de las palabras dolorosas, hirientes, no sólo en los sentimientos, sino el dolor físico "real"... pero ahora me saldría del tema y me pondría a hablar de cómo la simple terapia de Dianética puede liberar a la gente de las órdenes hipnóticas de algunas palabras...
    Todo lo que nos ayude a comprender y a mejorar, y todos los que nos ayuden y podamos ayudar son los pilares de una civilización que podrá sobrevivir... y la estética es un nivel muy elevado de supervivencia...
    Así, que para no enrollarme más: Chapeau!
    Un abrazo,
    Pazolo el Palomo, internacional mente cono-sido, como Joan Pau Colom... o también como "El tío de América"...

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  2. Estimat germà, dear brother, querido "tío de América", gracias por explayarte tan extensamente... creo que la entrada lo merecía!!!
    Acabo de leerme "The famished road", uno de los libros por los cuales recibió varios premios... cuenta la infancia de un niño de los espíritus en Africa en una familia muy pobre... será autobiografico... el niño pasa de un plano a otro en un parpadeo... es decir es un niño que no ha perdido la conexión con la magia y ve espíritus y cosas que los demás no ven...
    su forma de escribir es impactante...
    Frases cortas y muchos puntos, un estilo diferente!
    Bueno te dejo, thank u 4 ur words!

    Ah, ya se porque me costó entender tus "u9" por que es CATAENGLISH! al principio pensaba "unueve"
    "yunain" y "un ou"!! hasta que por arte de magia llegué al "you know"...

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  3. Bueno, tú lo has dicho. He estado otra vez bastante enfrascadillo, U9, y sí con el Catalinglish hay que estar muy a loro... U sí?
    Annie Jau, (esto es mancheglingish...)
    Un abrazo,
    Pablo

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