Siguiendo los pasos de "welcome to my chaos" de Nuria en Holanda, me he decidido hoy, desde esta isla mediterranea,a navegar por estos mundos de Dios... Mi barco zarpa ligero... acabo de soltar amarras... ¡viva la aventura!

lunes, 3 de agosto de 2020

21. EL MUNDO







































Vuelo libre por en la inmensidad del oscuro espacio cuando de pronto, allá abajo, veo una pequeña esfera azul verdosa. Concentro mi atención en esa esfera y decido acercarme.

 El planeta Tierra empieza a brillar en todo su esplendor. Decido bajar a conocerlo, me dejo atraer por la fuerza gravitatoria y voy cayendo suavemente como atraída como por la fuerza de un suave imán. 

Soy consciente de su belleza y también de que allí tendré experiencias relacionadas con el misterioso mundo de la materia. Vengo de la una dimensión etérea y sé que allá abajo las cosas serán diferentes. Pero me apetece experimentar a través de los sentidos del cuerpo físico, quiero jugar con el agua, con la tierra… yo que vengo del fuego y el aire.

Al llegar a la orilla del mar y pisar la blanca arena, me despido de mis alas. Al mirar hacia abajo veo mis dos largas piernas con sus pies apoyados en el suelo. Aquí tendré que aprender a andar con ellos, nada de volar. Aquí las cosas serán lentas y el tiempo a veces parecerá detenerse. Pero es mi decisión y estoy contenta. 

Esa última palabra me sorprende, “estar contenta” es algo que allá arriba no se experimenta. He venido también a descubrir el mundo de las emociones, a aceptar la dualidad de la que los seres humanos están hechos. Sé que un día estaré triste y otras veces feliz, según las fases de la luna.

 Sé que a veces me sentiré como un árbol, ahora soy solo semilla. Sé que me enraizaré y que, gracias al sol y al agua, mis ramas crecerán diariamente elevándose hacia el sol. Y daré frutos.

Se también que tendré libertad de movimiento y podré trasladarme de un sitio a otro según como me sienta o según lo que necesite en cada momento. Tendré libre albedrio. Eso me tranquiliza. Porque el libre albedrío es sagrado. Podré moverme por la superficie de este planeta, conocer valles y montañas, seguir caminos anchos y estrechos atravesando llanuras o escarpando entre las rocas. 

Tendré que experimentar también el frío del invierno, la alegría de la primavera, el calor del verano, la melancolía otoñal. Aprenderé a emitir sonidos y a comunicarme en este lenguaje musical que se utiliza en este planeta. Aceptaré las normas con humildad. Supongo que están aquí por alguna razón. Me comunicaré. Procurando no juzgar a nadie por sus palabras o acciones. 

Y trabajaré con dedicación mientras esté aquí, procurando estar al servicio y que mi labor sirva para algo positivo. 

Descubriré también el amor humano, el de los sentidos y los sentimientos, y procuraré no olvidarme de ese amor tan diferente que se experimenta en niveles más elevados de consciencia. El amor incondicional. 

Sembraré todo lo que pueda. Con ilusión de que algún día las semillas germinen, aunque yo no lo pueda ver. Sembraré y sembraré sin pensar en cosechar y sin esperar nada a cambio.

Y un buen día, cuando mi tiempo se acabe, volveré a las alturas y diré adiós a mi corta vida, regida por el tiempo que pasé en este bello planeta azul verdoso llamado Tierra. 

Y en mi ascensión …una sola lágrima caerá de mis ojos, será como una piedra preciosa brillando y cayendo hacia el mar azul turquesa de allá abajo. 

Y mi lágrima desaparecerá en la inmensidad del océano fundiéndose en el agua. 



























No hay comentarios:

Publicar un comentario